Innovación

Economía

La innovación es la clave para competir en un mundo globalizado. Sin embargo, todavía existe mucha confusión y ambigüedad alrededor de este término. 

La innovación no es sinónimo de creatividad, invención o desarrollo de nuevos productos; ni tampoco implica solo generar buenas ideas.

Asimismo, cualquier emprendimiento “novedoso”, por más revolucionario e interesante que parezca, en estricto sentido en su inicio no vale nada; pues las cosas adquieren valor solo si el mercado desea comprarlas. 

En este contexto, existen varios autores y obras que buscan explicar el significado de innovar. Una sencilla aproximación al término es la de la Fundación española COTEC que define innovación como “el arte de convertir las ideas y el conocimiento en productos, procesos o servicios nuevos o mejorados que el mercado reconozca y valore”. 

En otras palabras, se trata de rentabilizar el conocimiento y las ideas. 

Anualmente, la Universidad de Cornell y la Escuela de Negocios INSEAD examinan a 143 países para identificar sus capacidades y resultados en materia de innovación. 

Estos resultados se consolidan en lo que hoy conocemos como el Índice Global de Innovación. 

Este índice evalúa dos grupos de indicadores: los de entrada (insumos) y los de salida (resultados). En el primero, se evalúan las instituciones, el capital humano e investigación, infraestructura, sofisticación del mercado y sofisticación de negocios. 

En el segundo, se analizan los resultados en términos de producción de conocimiento y tecnología y producción creativa. 

Los resultados del informe 2018 ubican a Suiza, Holanda y Suecia en los tres primeros lugares del índice. América Latina recién aparece en el puesto 47, con Chile; seguido de Costar Rica, en el 54 y México, en el 56. Nuestros vecinos Colombia y Perú se ubican en los puestos 63 y 71, respectivamente. Ecuador recién aparece en la posición 95 (de 143). 

Entre los principales frenos a la innovación en nuestro país que se señalan en el reporte está una frágil seguridad jurídica, excesivas regulaciones laborales, dificultades para empezar un nuevo negocio, y en general una institucionalidad que no está favoreciendo el emprendimiento y la innovación. 

Urge que el gobierno priorice en su agenda el generar un ecosistema que favorezca las iniciativas con valor agregado y buena expectativa comercial. 

Así se generan nuevas plazas de trabajo y, por ende, nuevos ingresos para las familias ecuatorianas, con oportunidades, calidad de vida y bienestar.

Emprendimiento en el Ecuador

Economía

La palabra “emprender” está de moda. Este término conceptualmente ha sido utilizado de forma muy amplia -y a veces imprecisa- pero siempre con una connotación positiva.

Desde una dimensión académica, los emprendedores son individuos que innovan, identifican y crean oportunidades de negocios, montan y coordinan nuevas combinaciones de recursos (función de producción), para extraer los mejores beneficios de sus innovaciones en un medio incierto.

El Global Report 2017/18, publicado por el Global Entrepreneurship Monitor, señala que el Ecuador es el país con la tasa de emprendimiento más alta de los 54 países analizados. Según el informe, uno de cada tres ecuatorianos adultos está vinculado con la creación de un nuevo emprendimiento. Sin embargo, el gran desafío está en que parte de estos emprendimientos no superan los 3 meses de operación: por dificultad de financiamiento o falta de rentabilidad.

Según el informe, nuestro emprendedor tiene en promedio 36 años, con un negocio orientado al consumidor, 11 años de escolaridad y el 48.8% proviene de hogares con un ingreso mensual entre $375 y $750. Además, el 33.4% tiene un empleo adicional a su negocio y el 50.2% es autoempleado. Un dato interesante es que prácticamente la mitad de quienes deciden crear un negocio lo hacen porque “ven una oportunidad” (57.31%) frente a la otra mitad que lo hace por “necesidad” (42.33%).

En un estudio reciente que realizamos en la Universidad del Azuay, bajo la dirección de José Vera y el apoyo de Andrea Freire, encontramos interesantes hallazgos sobre el emprendimiento en Cuenca. La mitad de los emprendemdores están en un rango etario de 26 a 35 años. Dos de cada diez emprendimientos son de caracter tecnológico, en donde se destaca que el 71.4% de los emprendedores tecnológicos tienen estudios universitarios o de postgrado frente a un 53.6% de los no tecnológicos. Asimismo, 7 de cada 10 emprendedores tecnológicos inició su negocio en sociedad; y 6 de cada 10 se dedica tiempo completo a impulsar su negocio.

Finalmente, el camino hacia un crecimiento económico sostenible parte con la generación de un entorno que incentive y facilite la creación de nuevos emprendimientos: a partir de ofrecer seguridad jurídica, estabilidad tributaria y disminución de barreras comerciales. Así se generan nuevas plazas de trabajo y, por ende, nuevos ingresos para las familias ecuatorianas, con nuevas oportunidades, calidad de vida y bienestar para el ser humano.