Metas 2019

General, Herramientas, Recursos, Tips productivos

La mayoría de las personas (7 de cada 10, para ser exactos) se plantea nuevos retos y objetivos al inicio de un nuevo año. Incluso, algunos hacen listas de aquellas cosas que esperarían cumplir. Sin embargo, 12 meses después, cuando el año ya fenece, ven con frustración que lo planificado no ha sido cumplido.

¿Te suena familiar? Este año esperamos que las cosas sean diferentes y que nuestra lista de objetivos sea cumplida a cabalidad. Para alcanzar este ambicioso cometido, me permito incluir algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad; pues, como lo señala con acierto Steve Pavlina, “Si no tomas el tiempo para definir qué quieres hacer en tu vida, pasarás tu vida cumpliendo las metas de otros”.

Lo primero, definir las metas correctas. Existen cosas que quisiéramos conseguir; no obstante, muchas de estas aspiraciones nada más nos suenan bien, y no necesariamente responde a nuestros genuinos intereses. Una meta bien definida es aquella que realmente nos apasiona y por la cual haríamos cualquier cosa por alcanzarla. Nos presiona para que nos esforcemos al límite, o más allá.

Segundo, priorizar. No es necesario fijarse demasiadas metas simultáneamente. De tu listado anual, fija dos o tres cosas para hacer al mismo tiempo y engánchate hasta haberlas cumplido. Pudes optar por cumplir una meta personal, otra laboral y una familiar. Al final del año, su cumplimiento te hará sentir que el 2019 fue productivo no solo en tu carrera sino en tu vida personal.

Tercero, concentración. Una meta no puede ser cumplida “a medias”. La alcanzas o no. Así, debes rehusarte a aceptar cualquier circunstancia que pueda poner el riesgo tus sueños. Aunque sea complicado, acostúmbrate a decir NO con frecuencia.

Finalmente, ¡a trabajar! Cuando se tiene una gran meta, podrías llegar a sentirte estresado y abrumado; lo que provocaría que esa meta se posponga indefinidamente. No caigas en la trampa. El estrés es hasta cierto punto saludable si es que se está trabajando; y muy dañino cuando no estás haciendo nada.

Sí, está permitido quejarse, tener iras: pero luego de 15 minutos de reflexionar en paz, te darás cuenta de la agradable sensación que genera el haber armado una pieza más del rompecabezas, ¡y habrá valido la pena! Comienza con lo que tienes, los mejores recursos los irás encontrando en el camino.

Síndrome de domingo por la tarde

Tips productivos

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Domingo, seis de la tarde. Llega noche y como una suerte de reflejo, mentalmente hacemos un sucinto inventario de todo lo que hay que hacer durante esta nueva semana: trabajo, estudios, cosas de la casa, citas médicas y un largo etcétera.

Ansiedad, angustia, nerviosismo, sí, todo estos síntomas advierten que ha empezado el Síndrome de Domingo por la Tarde.

Pero no te asustes, no padeces ninguno de estos sonados trastornos contemporáneos. Es más, en este momento, millones de personas a nivel mundial están sintiendo lo mismo; El “síndrome” está tan extendido que encontramos en el idioma inglés diferentes acepciones que hacen referencia a este recurrente lapso semanal: “sunday night blues”, “sunday night depression”, “school bus blues” y, cuando sobrepasa los niveles usuales, hablamos hasta de un “dark sunday”.

Hasta el célebre Benedetti, ya en 1959 en su novela La Tregua, hace una impecable descripción de este sentimiento compartido:

“Si alguna vez me suicido será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso. Quisiera quedarme en la cama hasta tarde, por lo menos hasta las nueve o las diez, pero a las seis y media me despierto solo y ya no puedo pegar los ojos. A veces pienso qué haré cuando toda mi vida sea domingo”.

Este malestar, especialmente presente en las grandes ciudades, aparece en mayor medida en las personas que llevan un agitado ritmo de trabajo o estudios, o en aquellas almas libres que, luego de un agitado viernes y sábado, se enfrentan cara a cara con la resaca y la soledad. Curiosamente, el hito mental que marca el inicio de la jornada de depresión es el post almuerzo dominical; y, conforme pasan las horas, los efectos se van agudizando. Si a eso le sumamos los nocivos efectos de los programas políticos de domingo y que además haya perdido el equipo de fútbol de tus amores, la noche llega a ser insoportable.

Pero no todo está perdido, como toda patología, este síndrome ha sido ampliamente analizado por los profesionales de la medicina, quienes han planteado algunas medidas para paliar la recurrente tristeza dominical.

Para empezar, se puede aplicar la cura para todos los males del alma: la música (principalmente alegre o movida). Hacer ejercicio por la mañana también ayuda a que las tardes sean más relajadas. Retomar algún hobby o pasatiempo artístico permite “quemar tiempo” y terminar la semana sintiendo que hicimos algo productivo.

Para lo solitarios, este puede ser el momento oportuno para que hagas esas llamadas pendientes, contestes correos o visites a la familia. Eso te hará sentirte acompañado. Si es que realmente el estar con gente no es lo tuyo, quizá el diálogo interior y un resumen de los logros de la semana te hagan sentir más positivo.

En cualquier caso, evita la rutina. Planifica desde el viernes tu jornada de lunes y, ante todo, aprovecha el viernes y el sábado para que no llegues a este terrorífico período con la presión de terminar alguna actividad impostergable. No queda más.

¿Antes se leía más?

Reseñas de Libros, Tips productivos

¿Se puede aseverar que hoy se lee menos? Hasta no revisar un estudio completo respecto al tema, podemos construir varias teorías al respecto. La más difundida, y obvia, es que el avance de los medios audiovisuales han alejado a las personas de la lectura. Por supuesto, si analizamos las estadísticas de ventas de periódicos y revistas, este supuesto parecería encontrar un respaldo teórico.

Sin embargo, este observación superficial no llega a medir cuánto lee la gente, sino únicamente cuántos soportes físicos de comunicación se venden. Esta condición, sin mayor rigurosidad científica, puede comprobarse planteando algunas escenas cotidianas.

Hasta hace un par de décadas, las fuentes de acceso a la información se limitaban a libros, periódicos y revistas. Así, para poder encontrar conocimiento específico sobre algo que nos interese, había que esperar a que nos llegue el último número de alguna revista de suscripción o tener la fortuna de hallar alguna rareza en las bibliotecas locales.

Gracias al internet, hoy tenemos acceso directo, inmediato y en muchos casos gratuito a una variedad de artículos, manuales, foros, blogs, listas, libros, etcétera; espacios virtuales que permiten encontrar información sobre cualesquier ciencia, pasatiempo o necesidad que tengamos. Por ende, es lógica una disminución en ventas de publicaciones, mas no de la lectura como actividad.

Incluso, podemos hacer un pequeño experimento. Una cuenta de twitter con, más o menos, 23 000 actualizaciones, cada una con una media de 100 caracteres, ha producido un contenido 2 300 000 caracteres. Si alguien ha seguido desde el inicio a esta cuenta, habría leído el equivalente al libro de Don Quijote de la Mancha.

En definitiva, considero que lo que que ha ocurrido es un cambio de la plataforma que utilizamos para leer. Desde siempre la lectura se ha presentado como un pasatiempo que no necesariamente le gusta a todos.

Creatividad: soledad + participación.

Tips productivos

La creatividad es una de las más poderosas herramientas que tenemos para mejorar nuestra vida y el entorno. Con el advenimiento de la tecnología como soporte de creación, hoy es es más fácil que nunca imaginar y hacer que esto se convierta en creación; sin embargo, hoy también es más difícil, dadas las múltiples distracciones a las que estamos expuestos.

Para promover esta facultad de generación de ideas o conceptos, existen infinidad de técnicas: jugar, enseñar para aprender, viajar, tomar café, relajarse, etc. Sin embargo, existen dos condiciones que muchos personajes relevantes de la historia consideran como fundamentales al momento de inspirarse y crear.
1. El poder de la soledad. 
Las buenas ideas florecen desde la soledad. Solo en calma y quietud podemos escuchar con claridad nuestros pensamientos y profundizar en nuestros anhelos. Nos podemos concentrar. Los artistas entienden bien este efecto: solo en un estado de introspección profunda se puede encontrar la verdad y la belleza.
En la historia, muchas personas creativas han creído en el poder de la soledad. Albert Einstein, por ejemplo, se daba el tiempo de realizar largos paseos en la playa con el propósito de escuchar sus pensamientos; incluso, ante problemas en el trabajo, Einstein se recostaba a mitad del día, con la mirada al techo, a escuchar y visualizar lo que ocurría en su imaginación. Asimismo, el artista español, Pablo Picasso, en su momento hablaba de que “sin gran soledad ningún trabajo serio es posible”.

2. La riqueza de la participación. 
A pesar de que parezca contradictorio respecto a lo antes señalado, un hábito esencial para el fomento de la creatividad es conectarse con otros, recibir su inspiración, colaborar, compartir. Además, participar no solo implica interrelacionarse directamente con las personas: leer revistas, libros, visitar museos, conciertos son espacios que promueven el pensamiento crítico. La inspiración puede venir de cualquier parte.

3. El equilibrio. 
¿Cómo se puede lograr extraer lo mejor de la soledad y participación? Es evidente: a partir de lograr su correcto equilibro, gracias a un esfuerzo consciente que nos permita determinar cuándo recurrir a lo uno y cuándo a lo otro. Ambos son igual de importantes: necesitamos inspiración desde fuera, pero necesitamos la creación desde adentro.

Por último, ser creativo implica vivir una vida creativa. Estar consciente de que la creatividad es un hábito que se desarrolla con constancia y disciplina; pero que, sin duda, todos la tenemos.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno

Tips productivos

El refrán que encabeza este artículo, cuyo autor es Baltasar Gracián, viene a tener especial actualidad en un momento en que estamos saturados de torrentes de información a través de la red. Todo en exceso cansa, hasta lo bueno.

En este sentido, quienes habitualmente producimos contenidos para la red y, a la vez, trabajamos con el correo electrónico como principal herramienta afrontamos un reto: generar textos breves, simples, concisos; pero que, a la vez, transmitan con eficiencia el mensaje o idea principal.

Con este antecedente, he decidido participar de dos interesantes iniciativas.

La primera, orientada a simplificar los artículos que se presentan en este blog, me adscribo a la promesa hecha por Leo Babauta de limitar a 400 palabras cada post.  Como él mismo lo señala:

After some consideration, and feedback from Twitter friends, I’ve made a firm decision:
As of my last post, I will stick to a self-enforced, strictly-adhered-to limit of 400 words per post here on mnmlist.
Unless I need more room.
I think this is in keeping with the philosophy of this site: keep things minimal, stay brief, get to the point. When it makes sense.

Por otra parte, respecto a la longitud de los correos electrónicos, cada vez es más popular la iniciativa sentenc.es, a partir de la cual podemos sujetarnos a una política personal de escribir o responder correos en un número determinado de frases: dos, tres, cuatro o cinco.

He elegido -para empezar- http://five.sentenc.es.