Elecciones en España 2019

Política, sociedad

Todo proceso electoral trae sorpresas. A pesar de que días antes de las elecciones generales de España, celebradas el pasado domingo 28 de abril, ya se tenía un claro panorama de lo que ocurriría, las reacciones ante el resultado final dejan varias conclusiones y permiten ensayar diferentes escenarios de lo que se viene. Repasemos lo ocurrido.

LO ESPERADO. El Partido Socialista Obrero Español, PSOE, encabezado por el actual presidente Pedro Sánchez, alcanzó 122 de los 176 escaños necesarios para gobernar sin coalición. Esta circunstancia, común en los sistemas parlamentarios europeos, obligaría a que los socialistas- para alcanzar gobernabilidad- hagan coalición con Unidas Podemos de Pablo Iglesias, así como con varias organizaciones políticas de izquierda y nacionalistas.

NUEVOS PROTAGONISTAS. Ciudadanos, partido liberal-progresista liderado por Albert Rivera, registra 57 escaños y se posiciona como la tercera fuerza política de España. Esta condición afianza el liderazgo de Rivera en el espectro del centro hacia la derecha y lo aleja de cualquier posible acuerdo con el PSOE para hacer gobierno.

EL GRAN PERDEDOR. El conservador Partido Popular, que en 2016 alcanzó una bancada de 137 legisladores, hoy debe conformarse con unos discretos 66 escaños. La lectura que se advierte es que los grupos de poder tradicionales migrarán su apoyo hacia Ciudadanos, opción nueva, fresca y más moderada. En el corto plazo, difícilmente podrán recuperarse los populares de este bajón.

LA NO TAN SORPRESA. Con la consigna de “hacer España grande otra vez”, los ultraderechistas de VOX irrumpen en el tablero con 24 legisladores. Asimismo, se le endosa a este partido parte la responsabilidad del fracaso del Partido Popular, al presentarse como una alternativa más conservadora, especialmente en temas de inmigración.

¿QUÉ LE ESPERA A ESPAÑA? Una legislatura larga y complicada para Sánchez. El apoyo de Pablo Iglesias no será gratuito, y desde el inicio tratará de negociar ministerios y espacios de poder; asimismo, no faltará uno que otro chantaje de los independentistas a cambio de consignar su respaldo. 

La victoria, que fue ajustada, se explica por el fraccionamiento de la derecha, así como el miedo que generó el radicalismo de VOX, el cual movió indecisos hacia el socialismo, como medida de protección. Sin embargo, en este frágil escenario, una mala gestión de Sánchez puede entregarle en bandeja el poder a sus rivales en las próximas contiendas municipales.

Perspectivas electorales 2021

Política

Si bien los resultados del 24 de marzo no son determinantes para las presidenciales de 2021, varios elementos dejan conclusiones y, sobre todo, configuran el nuevo mapa de fuerzas políticas al servicio de los aspirantes más visibles a ocupar el trono de Carondelet.

El PSC obtuvo 1,8 millones de votos válidos a nivel nacional, un 68% más que en 2014, consolidándose como el partido más votado, aunque con una votación bastante concentrada en la Costa. Por otra parte, el otrora invencible Alianza País, que en 2014 alcanzó la histórica votación de 4,5 millones de votos válidos, en 2019 (ya distanciado de la figura de Correa) llega a la cuarta parte de de lo obtenido hace 5 años: 1,2 millones de votos.

La lista 5, facción disidente de Alianza País y liderada a control remoto por Rafael Correa, alcanzó poco más del millón de votos; igualmente, menos de un cuarto de lo obtenido en 2014 por AP. Finalmente, CREO presenta un discreto crecimiento del 14% frente a 2014 y, la sorpresa, es la notable irrupción de Democracia Sí en el tablero electoral.

En este escenario, quedan más dudas que certezas. En las seccionales prevalece el interés local, por lo que el voto se endosa a personas más que a partidos; sin embargo, el excesivo número de candidatos y la consecuente dispersión del voto, provocaron sorpresas como lo ocurrido en la elección para Alcaldía de Quito. De mantenerse esta tendencia, el disciplinado voto correísta podría dar el “batatazo” si en 2021 la centroderecha y la centroizquierda aparecen nuevamente fraccionadas.

Los resultados en varias ciudades también dejaron un mensaje concluyente: los ecuatorianos están cansados de los políticos tradicionales. Esta situación de incertidumbre, en donde elector espera hasta el último día para decidir su voto, es tierra fértil para que emerjan “outsiders” o alternativas disruptivas y antisistema que se apropian de las emociones de las personas.

Estamos en un momento histórico en el que los neopopulismos fracasaron y tienen como último referente de la corriente al macabro gobierno venezolano. La izquierda -con honestidad- ha dicho que tiene que “reinventarse”, institucionalizarse y formar nuevos cuadros.

Se configura el escenario ideal para que el péndulo gire a la derecha, como ya ha ocurrido en otros países de la región.

Este previsible resultado estará condicionado a que se pueda consolidar un solo frente, y que el aspirante designado ofrezca un renovado discurso liberal que se sintonice con las nuevas expectativas de un electorado que, como vemos, está dando sorpresas.

El aire huele a seccionales

Política

F249F812-C38E-4107-94BAFAA9ECC067D6.jpg

A pesar de que todavía queda un largo recorrido hasta la fecha oficial de inscripción de candidaturas, ya empiezan aparecer figuras que quieren probar suerte, otros continuar su recorrido político y unos pocos que buscan ocupar la siempre sorpresiva etiqueta de ‘outsider’. El aire huele a seccionales.

Ante los resultados de los primeros sondeos y encuestas, la ansiedad aumenta; especialmente porque estos primeros intentos de medición -como es lógico- no coinciden entre sí. Es decir, nadie es favorito y todos son favoritos.

Algunos aspirantes todavía dudan respecto a terciar o no en la próxima contienda. Tiempo, dinero, desgaste, miedo al fracaso; todas son presiones válidas que influyen en tal determinación. Sin embargo, quienes ya tienen la decisión tomada, ponen en marcha el “back office” de la campaña: estructura, fondos, reclutamiento y estrategia.

Por su parte, quienes buscan una reelección o un nuevo cargo político, aprovechan los visibles espacios institucionales para rendir cuentas o asumir delegaciones que los mantenga muy presentes ante el atento ojo de los medios. Resuenan las “fiscalizaciones”, las inauguraciones de obras, las fotos con el pueblo, las campañas en facebook y las disputas políticas. “La única cosa peor que hablen de nosotros, es que no hablen de nosotros”; decía Oscar Wilde.

Ante este escenario de muchas certezas así como de muchas dudas, en el que suenan nuevos y viejos nombres la de política, y en donde varias alianzas ya se cuecen, es oportuno preguntarnos: ¿Qué perfil debe tener el próximo alcalde de Cuenca? y ¿qué perfil deberían tener los futuros miembros del Concejo Cantonal?

Este sencillo ejercicio de civilidad democrática busca -más que proponer nombres- encontrar cualidades específicas que nosotros, los ciudadanos, consideramos relevantes para diario actuar de las autoridades que gobiernen de la ciudad.

Para empezar, partamos del hecho de que “honestidad y transparencia” no deberían ser solo cualidades deseables sino el punto de partida de cualquier candidatura. Es así que, si un aspirante no es ni honesto ni transparente y no se destaca por una vida intachable pues, simplemente, debería ser descartado por defecto de nuestras opciones a elegir.

Por otra parte, el oficio de político requiere que la persona, en mayor o menor medida, denote una apreciable capacidad de diálogo, preparación académica, experiencia, liderazgo, formación política, cercanía con la gente. Serían las condiciones mínimas.

Específicamente, para el cargo de burgomaestre considero que no es tiempo de experimentar figuras sin experiencia. Hay demasiados problemas por resolver en la ciudad que requieren que el próximo administrador no pierda ni un minuto entendiendo cómo funciona el sector público.Quien nunca ha trabajado en el sector público o ha estado posiciones políticas, como es lógico, se apoyará en diferentes “asesores-amigos” que querrán orientarle en las decisiones de la ciudad y no faltarán aquellos que se sientan “el poder detrás del poder”.

Por otra parte, el éxito de la gestión del Concejo Cantonal radicará en la diversidad de los perfiles de sus miembros. Qué más enriquecedor que un equipo de ediles de diferentes profesiones y actividades que puedan ofrecer variados puntos de vista integrando a toda la sociedad. No obstante, es deseable que el concejal evidencie el haber ocupado durante su vida espacios de representación o de trabajo con la gente que avalen su legítimo interés de trabajar por todos.

Líderes comunitarios y barriales, dirigentes estudiantiles, líderes empresariales, directivos de gremios, miembros de asociaciones y colegios profesionales, representantes de colectivos, clubes y frentes… El espectro es amplio y todos están invitados.