Integración Sudamericana

Economía

La utopía de consolidar formalmente una “América Latina unida” es tan antigua como la propia Unión Europea.

No obstante, luego de cincuenta años de las primeras iniciativas, Europa se ha consolidado como una unión económica y monetaria -con un nivel de comercio intracomunitario superior al 70%-; mientras que América Latina presenta un penoso panorama compuesto por diversos bloques regionales que, a los sumo, han alcanzado el nivel de uniones aduaneras.

El fracaso más reciente es la UNASUR. Esta iniciativa, que nació como un proyecto eminentemente político, en la actualidad no pasa de ser un aceptable portal de internet.

Los promotores de la iniciativa, los otrora “compadres” del Socialismo del Siglo XXI, han desaparecido del escenario político, y con ellos también ese mediocre ideal de llevar al continente por la senda del chavismo. Hoy en la Unasur solo quedan 5 de los 12 miembros originales, principalmente por sus posiciones de silencio y complicidad con el atroz gobierno de Maduro.

Como respuesta a este fracaso, recientemente los presidentes de Chile y Colombia han emprendido un enésimo intento de integración en el sur del continente: el Foro para el Progreso y Desarrollo de América Latina (Prosur).

El proyecto hoy cuenta con el respaldo adicional de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Paraguay y Perú; y según sus fundadores está abierto a toodos los países de Sudamérica.

Sin embargo, a la fecha los únicos compromisos en firme que tiene Prosur son una serie de escuetas buenas intenciones de corte liberal, plasmadas en la llamada “Declaración de Santiago”. En la práctica pareciera un simple canje entre un ente de izquierda por uno nuevo de derecha.

En el contexto global vigente, la integración se presenta como indispensable. En los cinco continentes existe una multiplicidad de acuerdos regionales que han consolidado bloques con alto poder de negociación, en este sentido, muchas de las condiciones de intercambio comercial se discuten asumiendo posiciones de bloque.

Sin embargo, la energía se diluye al seguir creando coyunturales esquemas de integración en los cuales no se discute siquiera la posibilidad de ceder algo de soberanía en aras de alcanzar verdaderos objetivos comunes de comercio y desarrollo.

Lo único que tienen en común estas sucesivas mesas de ideológicas es que, hasta hoy, ninguna ha funcionado.

Conclusiones Electorales: capítulo Quito

General

Si bien el sorpresivo resultado de las elecciones seccionales de Cuenca se ha convertido en un caso de estudio, el impensado triunfo de Yunda en Quito también merece cierta profundización.

El punto de partida: la escasa representatividad de su votación. Prácticamente, solo 2 de cada 10 quiteños apostó por su candidatura. Sin embargo, estos 279 462 votos (de un total de más de millón y medio) fueron suficientes para que Yunda derrote a sus 17 adversarios. La explicación es simple: demasiados candidatos y, por ende, dispersión y fragmentación del voto.

El centro derecha -que a mi juicio presentó los mejores cuadros- dividió irresponsablemente el voto de la clase media. Entre Montúfar, Solines, Holguín y Vintimilla suman un tercio del pastel. En su momento, Mauricio Pozo tuvo la claridad de avizorar lo que se venía, pero la vanidad obnubiló la sensatez pragmática de este lado de la vereda. Hoy todo ese electorado se lamenta.

Por otra parte, Paco Moncayo, favorito desde el inicio, se desconectó de la gente. Evadió debates, no renovó su discurso y se confió de que era suficiente mantener la imagen de “abuelo sabio” en un momento en que el joven alcalde Rodas desvaneció esa ilusión de tener autoridades jóvenes en la capital. El general termina su carrera política con un penoso tercer lugar y la Izquierda Democrática nuevamente es sepultada a nivel nacional.

Yunda también tiene mérito, sin duda. A más de su natural popularidad como empresario de la comunicación, con un discurso coloquial, una campaña vistosa e ideas creativas, se apropió del imaginario del estrato popular. Los envenenados dardos clasistas solo fortalecieron su voto duro, también ofendido por estos desplantes de las supuestas élites ilustradas.

En este escenario de fuerte dispersión, el disciplinado voto duro del correísmo conduce a que la lista 5 se posicione como la primera fuerza política en el Concejo Metropolitano y, de paso, se lleve la prefectura de Pichincha.

Luisa Maldonado y Jorge Yunda suman el 40% de los votos del electorado quiteño, porcentaje que debería interpretarse como un voto rechazo hacia los candidatos de la clase media, quienes no se esforzaron por entender las necesidades y expectativas de los estratos más populares. Se lee como otra derrota de las élites.

Democracia

General

Hoy la humanidad se enfrenta a un nuevo dilema: existe un grave desfase entre el desarrollo científico y tecnológico, y el marco ético-moral que acompaña este desarrollo.

Así, emerge para los ciudadanos un nuevo concepto para ser tratado con profundidad, pues la abundancia de bienes materiales está beneficiando a un grupo reducido de personas y, a la vez, ha determinado el empobrecimiento de amplios sectores de la sociedad. Hechos que no coinciden con el postulado de que el crecimiento solo se convierte en desarrollo cuando está acompañado de una adecuada política de equidad y justicia en la distribución de los ingresos.

Frente a esto, debemos definir ciertos lineamientos dentro de los cuales se enmarque tanto el accionar de la sociedad como el de cada uno de los individuos:

  • La democracia, entendida como la igualdad de oportunidades para todos los miembros de la sociedad, que, en palabras del Mahatma Gandhi, “solo puede originarse en la no violencia”.
  • La participación individual en el marco de las condiciones sociales que vive la humanidad y la responsabilidad histórica.
  • La filantropía, virtud fundamental, cuyo objetivo final no es más que el perfeccionamiento moral e intelectual del ser humano

Si bien en esta primera década del siglo XXI la mayoría de países -especialmente en Occidente- mantienen una democracia representativa, sustentada en elecciones libres y periódicas, es oportuno señalar que en muchas naciones la democracia todavía se ve limitada por el nivel de educación de sus ciudadanos, condición que es aprovechada por políticos inescrupulosos que fuerzan el voto en base a falacias y dádivas.

Ante esto, nuestro compromiso también deberá enfocarse en apoyar activamente la educación, base del crecimiento y única vía para superar las consecuencias directas de la desigualdad como son la desocupación, la marginación, la enfermedad y la migración.

A partir de un esfuerzo conjunto se podrá generar una poderosa sinergia que permita transformar los sistemas participativos, elevando el nivel educativo y sobre todo moral de los ciudadanos. Esta urgente necesidad no acepta respuestas parciales o convencionales, sino acción inmediata. 

En definitiva, los de esta generación somos los llamados a ayudar a que no se agraven más las contradicciones sociales.

¿Somos dueños de nuestro destino?

Citas, sociedad

¿Somos dueños de nuestro destino? Que tal si esa “libertad” de la que tanto hablamos -y que además defendemos a ultranza- no es más que una efímera ilusión.

Kant, ya desde el siglo 18, advertía que no es posible encontrar un argumento que pruebe la existencia de lo llamamos “el libre albedrío”; pues, finalmente, en el uso teórico de la razón lo que se busca siempre es encontrar las causas. Hablamos, concretamente, del famoso “determinismo”.

Esta doctrina filosófica, en esencia, sostiene que todo acontecimiento, físico, mental y humano esta causal-mente determinado por una irrompible cadena de sucesos causa-consecuencia.

El estado actual “determina”, así, el futuro. Todo es causal y nada es casual. El azar no existe, al igual que nada se crea de la nada.

Tú eres quien debías ser y tu misión en la tierra no es más que una consecuencia de las leyes de la naturaleza y de aquellos acontecimientos de un pasado que, quizás, ni siquiera lo has vivido.

Pierre-Simon Laplace, astrónomo y físico francés, al respecto decía que debemos mirar el estado presente del universo como el efecto del pasado y la causa de su futuro.

Más adelante, célebres pensadores como Spinoza, Schopenhauer, Schiller y Steiner, a partir de sus reflexiones, han dado ese necesario sustento filosófico a esta creencia.

¿Tú te crees libre porque, a tu juicio, eres consciente de tus voluntades y deseos? Sin embargo, ignoras las causas que te llevaron a tener y sentir esos deseos. Esta circunstancia, de acuerdo a Spinoza, se convierte en una sucesión interminable de causas determinadas por otras causas, y así hasta el infinito.

Por otra parte, en su quehacer diario, el hombre también es esclavo de su herencia, del entorno, de las leyes, de las costumbres y tradiciones de la sociedad, de las presiones de su grupo social, de su trabajo, de su sueldo.

Queda muy poco margen de maniobra. Más bien, el ser humano enfrenta a diario serios dilemas para elegir el camino correcto entre tantas opiniones y presiones que retumban y crean conflicto con sus emociones y sentimientos.

Sin embargo, desde lo macro, todo esto no es más que movimientos a tres casillas dentro del ajedrez de la vida, manejado por fuerzas superiores que dominan y son dueñas del tablero.

El sendero está trazado. Podemos ir más rápido, más lento, hacer pausas, saltos, ¡ir en zigzag! Incluso, tomar un atajo; no obstante, llegaremos siempre al mismo lugar.

Combatir el estrés

Educación, redes sociales

El estrés es uno de los principales malestares que padece nuestra sociedad actual. El trabajo, los problemas del hogar, las facturas de fin de mes, el cigarrillo, el alcohol, los malos hábitos, entre otros, son condiciones que conducen hacia este estado de tensión y agobio.

Si bien una dosis moderada de estrés puede despertar nuestro potencial y capacidad para cumplir nuevos retos y metas; cuando el nivel es muy alto, la tensión solo causa infelicidad y daños a nuestra salud. Para aplacar estos nocivos efectos, existen varios hábitos que pueden ser adquiridos (uno a la vez) y que contribuyen a transformar nuestra vida de una manera positiva.

A continuación presento una lista de la cual puedes elegir aquellos hábitos que más se ajusten a tu personalidad y estilo de vida. 

1. Una cosa a la vez. El tip más simple y efectivo para empezar a reducir el estrés. Enfócate en hacer una sola cosa a la vez. Elimina las distracciones como teléfonos, mail o redes sociales.

2. Simplifica tu agenda. Aprende a decir no y reduce el número de compromisos a los más imprescindibles. Evita aquellas reuniones que no sean absolutamente esenciales.

3. Vive en movimiento. Cada día haz algo que te mantenga activo: caminar, ir al gimnasio, yoga, etc. Esta actividad no tiene que ser agotadora para ser efectiva en la reducción del estrés, más bien, debes disfrutar de cumplirla día a día.

4. Desarrolla un hábito saludable cada mes. Come más frutas y vegetales, deja de fumar, duerme más temprano, bebe agua o disminuye el consumo de alcohol. Recuerda, un hábito a la vez.

5. Haz algo que te relaje. Tomar una siesta, un baño, leer, meditar, dar un paseo por el campo. Tienes que descubrir tu actividad relajante y realizarla todos los días.

6. Elimina lo innecesario. No hay nada más relajante que dedicar media hora al día a revisar la habitación o la oficina y deshacerse de aquello que no se necesita o utiliza. Un entorno limpio, agradable y tranquilo mejora el rendimiento para el trabajo y la vida.

7. Sé puntual. En muchos casos, llegar siempre tarde a tus compromisos puede llegar a ser muy estresante. Trata de levantarte más temprano, alistarte más rápido o dejar más tiempo entre reuniones. Las actividades siempre duran más de lo que esperamos. 

“Si me preguntan cuál es la clave más importante para la longevidad, habría que decir que es evitar la preocupación, el estrés y la tensión. Y si no me lo preguntan, igual se lo diría.” -George Burns (O)

Buscar empleo en el siglo XXI

Cuenca, Economía

Conseguir empleo en este nuevo siglo es, precisamente, todo un trabajo. Atrás quedaron aquellas épocas en que únicamente la redacción de un currículum vitae y el tener un “conocido” en la empresa de nuestro interés eran las condiciones necesarias para acceder a una posición laboral.

Hoy las cosas han cambiado significativamente: los anuncios laborales ya no están en los clasificados de los periódicos, el hablar inglés ya no es un “plus” sino un punto de partida y el manejo de la tecnología es tan elemental como saber leer y escribir.

Asimismo, con el advenimiento de la globalización y su consecuente rompimiento de fronteras entre países, hoy un profesional cuencano puede ofrecer sus productos y servicios en cualquier parte del mundo. Y, de la misma manera, también profesionales extranjeros ya se encuentran trabajando en línea en algunas empresas de la ciudad.

En este nuevo escenario de interconectividad, así como se abren nuevas oportunidades para nuestros jóvenes, también emergen amenazas antes las cuales debemos estar preparados. En otras palabras, el mercado laboral nunca antes ha sido tan dinámico.

Hoy las ofertas de trabajo de las empresas se promocionan en portales de internet como multitrabajos o porfinempleo; incluso, hasta el gobierno ecuatoriano gestiona sus vacantes a través de una plataforma similar llamada “socioempleo”. Si bien todavía no desaparece la “hoja de vida” tradicional, nuestra forma de existir en el mercado laboral es a través de un perfil en la red social LinkedIn.

Pero quizá el cambio más significativo radica en que ahora las organizaciones no solo se limitan a evaluar la información que tú eliges y presentas al futuro empleador. Hoy los seleccionadores de personal durante el proceso de contratación “rastrean” tu huella digital en Google y redes sociales; y analizan todas tus otras cualidades y defectos que -siendo de tu vida privada- podrían incidir en el desempeño laboral.

Finalmente, así como ha cambiado la estrategia también ha cambiado el objetivo. Según el Foro Económico Mundial, el 75% de las profesiones del futuro aún no existen y el mercado laboral cambiará más en los próximos cinco años que los últimos cien. Asi, en poco tiempo empezaremos a ver que las empresas requerirán científicos de datos, brokers de redes sociales, electromédicos o ciberasesores financieros. En este escenario, si el gobierno, la academia y la empresariado no ponen esta realidad su agenda a corto plazo, podemos estar expuestos a una profunda crisis por falta de competitividad de nuestros talento humano.

El trabajo, como la energía, no se destruye… se transforma.

Netflix te mira a ti

cine

En su sección “sugerencias para ti”, Netflix me acaba de presentar una larga lista de películas y series ¡y todas me gustaron! Asimismo, luego de ver las seis temporadas de House of Cards, me llegó un mail directo de la plataforma “recomendándome” ver una serie muy similar, Designated Survivor. ¿Casualidad? ¿Cómo sabe tanto Netflix de mí?

Creo que todos en algún punto nos hemos hecho estas ni preguntas.

Esa rara sensación de que “Netflix sabe más de mí que yo mismo” tiene una sencilla y la vez compleja explicación: DATOS. El sistema que está detrás de todo esto registra a precisión todos nuestros movimientos dentro de la plataforma: qué vemos, a qué hora, si terminamos el capítulo o solo unos vimos unos minutos, nuestros artistas y géneros favoritos y un largo etcétera. En definitiva, información suficiente para que los complejos algoritmos de la empresa construyan una infinita y eficaz base de datos.

De este procesamiento de información, lógicamente también se desprende la organización de las galerías, las secciones y, por supuesto, de las obras que estarán incluidas en cada visualización, que además varían según el horario de cada usuario. Incluso, por este filtro pasan detalles tan finos como cuál sería la imagen más adecuada para mostrar en la carátula de las películas y la series; es decir, si es que hemos tenido cierta preferencia por algún actor, las portadas de otras películas mostrarán no su afiche oficial sino un primer plano del personaje de nuestra preferencia. Mientras tú miras Netflix, Netflix te mira a ti.

Por otra parte, recientemente la plataforma marcó un nuevo hito en su exitoso derrotero al unirse a la Asociación Cinematográfica de EEUU (MPAA), siendo el primero servicio de streaming en incursionar en este gremio. Este paso resulta natural si revisamos la serie de galardones que las producciones Netflix han tenido en los últimos años. Desde sus primeros reconocimientos en el Emmy, con House of Cards, hasta las 14 nominaciones para el Oscar de este año, 10 de estas por la película Roma, del mexicano Alfonso Cuarón.

Finalmente, vale recordar que desde el inicio Netflix nos presentó una nueva forma de hacer las cosas. Hoy la plataforma tiene más de 150 millones de suscriptores y varios proyectos para seguir como un actor relevante en la industria cultural mundial. Salvo que ocurra algo no programado, el único obstáculo que parece tener la plataforma es que el día solo tenga 24 horas.

¡Memes!

General, redes sociales, tecnología

Desde este 2019, la palabra “meme” se incorpora al diccionario de la RAE. Específicamente, la Academia de la Lengua ha definido el neologismo como “una imagen, vídeo o texto, por lo general distorsionado con fines caricaturescos, que se difunde principalmente a través de Internet”.

Sin embargo, al margen de su dimensión semántica, este conjunto de unidades culturales hoy son herramientas determinantes en la comunicación, el marketing y, sin duda, la política.

Originalmente, el término fue acuñado en 1976 por el científico inglés, Richard Dawkins, quien en su libro “El gen egoísta” nombra como “meme” a la unidad mínima de información que se puede transmitir. Según Dawkins los memes conforman la base mental de nuestra cultura, así como los genes conforman la primera base de la vida.

A pesar de las evidentes diferencias, en este nuevo siglo lo que se conoce como “meme” quizá no es más que una natural evolución de la idea primigenia, eso sí, motivada por el desarrollo de las comunicaciones a través de la internet.

En la actualidad, los memes son construcciones multimedia que retratan realidades a todo nivel, principalmente a través de recursos como la parodia, el sarcasmo y, sin duda, el humor. Y es este último elemento el que coadyuva para que los memes circulen con mayor facilidad, pues -implícitamente- el humor tiene esa especial capacidad de alterar las cosas.

Pero también son una evidencia de la globalización. En diciembre del año pasado se viralizó agresivamente en Ecuador y en México un meme que exhortaba a compartir la imagen del cantante Daddy Yankee “para que nunca nos falte gasolina”, evocando una de las canciones más famosas del reguetonero.

En ambos países la imagen respondía a hechos sociales similares, pero no iguales: en Ecuador recientemente había subido el precio de la gasolina y México atravesaba por una atípica situación de desabastecimiento. En ambos casos, el “Daddy Yankee de la suerte” era invocado.

Finalmente, y aterrizando en nuestra realidad local, estamos a las puertas de una contienda electoral, en una época en que la verdad y la posverdad compiten por posicionarse en la mente del elector. Es este escenario, seguramente se librarán duras batallas entre troles de todos los bandos y, sin duda, los memes serán una arma recurrente.

Sin embargo, tampoco hay que desmerecer que esta nueva forma de comunicación ha permitido la participación política de los ciudadanos pues nunca antes ha habido una herramienta tan masiva, barata y divertida para expresar opiniones políticas.

Metas 2019

General, Herramientas, Recursos, Tips productivos

La mayoría de las personas (7 de cada 10, para ser exactos) se plantea nuevos retos y objetivos al inicio de un nuevo año. Incluso, algunos hacen listas de aquellas cosas que esperarían cumplir. Sin embargo, 12 meses después, cuando el año ya fenece, ven con frustración que lo planificado no ha sido cumplido.

¿Te suena familiar? Este año esperamos que las cosas sean diferentes y que nuestra lista de objetivos sea cumplida a cabalidad. Para alcanzar este ambicioso cometido, me permito incluir algunas recomendaciones que pueden ser de utilidad; pues, como lo señala con acierto Steve Pavlina, “Si no tomas el tiempo para definir qué quieres hacer en tu vida, pasarás tu vida cumpliendo las metas de otros”.

Lo primero, definir las metas correctas. Existen cosas que quisiéramos conseguir; no obstante, muchas de estas aspiraciones nada más nos suenan bien, y no necesariamente responde a nuestros genuinos intereses. Una meta bien definida es aquella que realmente nos apasiona y por la cual haríamos cualquier cosa por alcanzarla. Nos presiona para que nos esforcemos al límite, o más allá.

Segundo, priorizar. No es necesario fijarse demasiadas metas simultáneamente. De tu listado anual, fija dos o tres cosas para hacer al mismo tiempo y engánchate hasta haberlas cumplido. Pudes optar por cumplir una meta personal, otra laboral y una familiar. Al final del año, su cumplimiento te hará sentir que el 2019 fue productivo no solo en tu carrera sino en tu vida personal.

Tercero, concentración. Una meta no puede ser cumplida “a medias”. La alcanzas o no. Así, debes rehusarte a aceptar cualquier circunstancia que pueda poner el riesgo tus sueños. Aunque sea complicado, acostúmbrate a decir NO con frecuencia.

Finalmente, ¡a trabajar! Cuando se tiene una gran meta, podrías llegar a sentirte estresado y abrumado; lo que provocaría que esa meta se posponga indefinidamente. No caigas en la trampa. El estrés es hasta cierto punto saludable si es que se está trabajando; y muy dañino cuando no estás haciendo nada.

Sí, está permitido quejarse, tener iras: pero luego de 15 minutos de reflexionar en paz, te darás cuenta de la agradable sensación que genera el haber armado una pieza más del rompecabezas, ¡y habrá valido la pena! Comienza con lo que tienes, los mejores recursos los irás encontrando en el camino.

Mileniales

sociedad

Tienen entre 22 y 37 años. Vivieron la época de los más vertiginosos cambios tecnológicos de la historia de la humanidad. Son individualistas, digitales y aventureros. Nacieron con una marcada conciencia global y medio ambiental. Es la generación que está produciendo las más profundas transformaciones de la historia. Son los mileniales.

A pesar de no existir pleno consenso, la generación del milenio incluye a todos aquellos nacidos entre los años 1981 a 1996. Es decir, en este momento el 30% de la población latinoamericana corresponde a este grupo etario. Por ende, su significativa representatividad numérica nos obliga a entender a profundidad quiénes son estos nuevos actores de la sociedad: sus gustos, preferencias e ideales.

Desde un retrato general, vemos a un grupo de jóvenes hiperconectados que sienten que el smartphone es una extensión de su cuerpo. Prefieren el internet a la televisión y la publicidad clásica poco o nada cala en sus preferencias. Destinan largas horas a la creación de alter egos virtuales que interactúan en las redes sociales para construir la imagen de una vida perfecta. Aunque la realidad diste mucho de tal proyección.

También son críticos y exigentes. Reclaman a la sociedad nuevos valores como la transparencia, la sostenibilidad y el compromiso social. El buen trato a los animales y el cuidado del medio ambiente, asimismo, son condiciones mínimas, no negociables.

Pero también es una generación con muchas presiones. Como lo advierte el filósofo coreano Byung-Chul Han:

“se vive con la angustia de no hacer siempre todo lo que se puede”.

El sistema se ha perfeccionado tanto que esta generación se “explota sola” en su búsqueda de este nuevo entendimiento del éxito: viajar, emprender, poseer tecnología o, simplemente, ser diferente en una sociedad que solo tolera diferencias controlables.

Por otra parte, al haber sido criados en entornos sobreprotectores, en el mundo laboral enfrentan profundas contradicciones. Al momento de tener un jefe, un horario y una rutina descubren que no son tan especiales como sus padres les hicieron creer. Empiezan a entender que la vida está hecha de sacrificio y que no pueden tener todo con solo desearlo.

Finalmente, es indiscutible que es la generación más preparada de la historia: autodidactas, hipermodernos, superconectados. Tolerantes y globales. También, solitarios e individualistas. Son los mileniales y están cambiando la sociedad como nunca antes.